Opinarg

Rechazar la fuerza de gravedad


05 de diciembre de 2018

Por Gretel Ledo, analista política, magister en Relaciones Internacionales Europa - América Latina (Università di Bologna), abogada, politóloga y socióloga.-


La atracción de los cuerpos hacia el centro de la Tierra provoca el fenómeno de resistencia para todo aquél que desee sobreponerse al efecto de la gravedad. Así, desmoronarse se torna en una regla.

Si trazáramos un paralelo entre ese efecto arrastre que conlleva hoy el G-20 comprenderíamos la tamaña empresa de ir contra corriente. Según la Real Academia Española, la globalización consiste en presentar algo en forma global, total, mundial. El aumento de los flujos económicos, financieros y comunicacionales generaron una creciente interdependencia de todas las sociedades entre sí.

El G-20 orquestado en función de la bandera del multilateralismo tiene como contracara el pragmatismo proteccionista de grandes potencias que se jactan por declarar el libre comercio de labios hacia fuera. Muchas cartas en torno al G-20. Para el Gobierno argentino la esperanza de cerrar acuerdos bilaterales fructíferos. En palabras del ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie: “Es muy importante para nosotros tener algún tipo de estabilización del comercio, porque dependemos de esta posibilidad para tener más producción y más empleo.”

La lógica de asunción de Macri giró desde el momento inicial entorno a la inserción de la Argentina en el mundo. Por un lado, la Undécima Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Buenos Aires durante diciembre de 2017 constituyó una fuerte demostración de apoyo al sistema multilateral de comercio. La declaración firmada por los presidentes de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Guyana, México, Paraguay, Perú, Surinam y Uruguay reafirmando que el multilateralismo es la mejor respuesta para aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos del comercio internacional encontró a un Macri contundente: “Los problemas de la OMC se resuelven con más OMC, no con menos OMC”. A pesar de ello, la Conferencia finalizó con la adopción de varias Decisiones Ministeriales quedando pendientes otras tantas cuestiones sustantivas de las que no fue posible llegar a ningún acuerdo.

Por otro lado, Argentina presidiendo el G-20 convirtiéndose en la vidriera del mundo con gran expectativa en lo que respecta al aumento de flujo de exportaciones e inversiones para nuestro país.

La paradoja es la economía interna. La dicotomía es el bienestar del pueblo. La incongruencia es alentar el Foro Económico Bilateral entre Francia y Argentina propiciado por Macron para permitir a las pequeñas y medianas empresas tener más relaciones económicas cuando Argentina con una tasa de interés desorbitante fagocita al mercado productivo. “Coincidimos en el futuro del trabajo, en apostar fuerte en las pequeñas y medianas empresas. Vamos a conectar a los empresarios y emprendedores de París y Buenos Aires”, aseveró Macri. El foco en la oferta desde diciembre de 2015 ha pauperizado a las economías regionales. Aún así, si bien resultan plausibles los acuerdos bilaterales en una era en que se levantan banderas simbólicas de multilateralismo, los efectos materiales y concretos sobre la ciudadanía no llegarán a tiempo en el contexto de elecciones 2019.

“Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar” (Romanos 12:2). La revolución de las ideas inicia con un pequeño gesto en el espíritu. ¿Hasta dónde la defensa irrestricta al libre comercio a costa de los intereses nacionales?

El avance chino en el mundo no encuentra parámetros de competencia. Por ello, el G-20 es una gran parafernalia, un teatro del absurdo. China izando la bandera del libre comercio a costa de usufructuar el dumping invadiendo el mundo con productos producidos por debajo del costo en pos de eliminar a la competencia y adueñarse del mercado. El monopolio chino llegó ya a las reservas argentinas. El swap de monedas acordadas con el Banco Popular de China nos coloca en una situación de fragilidad a nivel de soberanía monetaria. Sumado a ello, el compromiso adoptado con el FMI encuentran a un Macri que, claramente ha dejado traslucir la ausencia de estrategia para equilibrar la política cambiaria y la monetaria.

“Los grandes hombres son meteoros destinados a calcinar la Tierra”, dijo Napoleón. Esperemos llegar a buen puerto y que este país se levante de una vez por todas sin calcinar a su pueblo.

Senderos paralelos a trabajar de manera conjunta: oferta y demanda. Inserción inteligente de Argentina en el mundo con su gente, con su pueblo, con el desarrollo de las economías regionales.

Compartir esta nota en